Los travesaños o motivos de una reja, por ejemplo, debe estar siempre rectos, como se muestra en la foto.
En esta foto se puede apreciar que el travesaño se encuentra perfectamente recto, sin ondulaciones. Este detalle es crítico ya que se puede apreciar muy bien cuando está mal hecho.
Una buena soldadura no tiene huecos, incrustaciones y tampoco diferencias de espesor. En la foto podemos ver claramente un ejemplo de una muy buena soldadura.
Un buen cordón de soldadura debe ser igual en toda su longitud. El posterior amolado no mejora dicho cordón, solo lo embellece.
En esta rejilla se realizaron soldaduras en las 4 esquinas.
Como se puede apreciar las uniones fueron amoladas y pulidas pero no se observan huecos ni restos de la soldadura realizada anteriormente.
En la foto se aprecia la precisión en el ajuste. Es excelente el asiento de este caño separador con el barral y la virola de un manijón de puerta de acero inoxidable.
En este portón, las 2 hojas tienen la misma luz de separación desde la parte superior a la inferior.
Un buen trabajo no debe contener restos de soldaduras (escoria, bolitas), de amolado (virutas), melladuras o golpes.
Logramos un buen trabajo al encontrar la armonía entre las formas y el metal.
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